
Ni mi casa ni los hospitales a los que normalmente nos derivan para hacer las prácticas estás lejos de la facultad. Sin embargo, siempre que no estoy acompañado y puedo, voy con la música enchufada a mis oídos. Me gusta desconectar del mundo, escuchar más la música almacenada que la radio en ese momento y alguna que otra vez pensar que estoy en un video clip donde yo soy el protagonista y la imagen hace movimientos corales con la música que estoy escuchando.
Para no aburrirme - es lo que digo yo.
Pero hay momentos en los que no me apetece desconectar del mundo sino formar parte de él. Rechazo la música inmediatamente, sin ni siquiera sacar el aparatito del bolsillo interior de la chaqueta para volver a escuchar todo lo que me rodea: el sonido del tráfico, el cuchicheo de la gente, el roce de mi cremallera de la chaqueta con el pantalón, la risa de un niño, el peso de mis pies. Y observo, observo mucho que es algo que me gusta, y que probablemente por deformación profesional, sea algo que realizamos con mucha mayor frecuencia de lo que hacíamos antes. Algo en lo que me fijo es en las personas. Observarlas a cada una dejando volar mi imaginación sobre lo que estarán pensado, o estando cerca de un hospital, lo que podrían estar soportando. Y es que hoy ha sido un día de esos en lo que mi mente ha rechazado la música.
Hemos comenzado las consultas con una afirmación del médico que nos había tocado que me ha llamado bastante la atención:
"El 30 % de los pacientes acapara el 70 % de las patologías"
A partir de ahí han comenzado a aparecer pacientes de todo tipo. La mayoría era gente mayor pero también la juventud tenía, más desgraciadamente, su protagonismo. Personas monopatológicas, pero también personas, pacientes cuyos antecedentes médicos y quirúrgicos sobrepasaban con tranquilidad las cinco o seis líneas: leucemia a los 31 años o un carcinoma renal asociados a alteraciones miocárdicas, valvulopatías y/o endocrinológicas, entre otras muchas y sumando, por supuesto, la patología por la que acudían a las consultas. Eran pacientes que requerían una mirada especial, y que con el suspiro del médico al abrir la historia nos hacía tenerlo en cuenta. La mayoría tenían múltiples patologías, y sin embargo prácticamente todas, al menos delante de la mesa, se encontraban felices, porque por ahora, a pesar de esas líneas, seguían ahí delante.
Cuando he salido del hospital, he ido observando a las personas que andaban por donde yo pasaba. Pero fueran con gente o sin ella, las he visto acompañadas. Acompañadas llevando encima de su cabeza un porcentaje, una probabilidad. Muchos de los apuntes que cogemos están plasmados de porcentajes, frecuencias, probabilidades, posibilidades, como si la epidemiología fuera el centro de atención de cualquier patología. Pero no sólo eso, sino que en la vida diaria tenemos multitud de estadísticas allá donde vayamos: encuestas electorales, votaciones en los medios de comunicación, composición de los alimentos, ventas esperadas de un producto. Sin embargo, probablemente, ninguna de estas tenga tanta repercusión.

Una persona siempre portará encima de su cabeza una frecuencia o un porcentaje que lo categorice, que le de una probabilidad: de padecer una enfermedad asintomática, sintomática, en uno u otro grado y más desgraciadamente un porcentaje de mortalidad en el que se incluye todo aquél que desaprece de este mundo. Sabemos que la mayor causa de muerte son las enfermedades cardiovasculares seguido de los tumores, que el 86 % de los pacientes con una insuficiencia cardíaca grado 4 de la NYHA va a fallecer en un año o que la mortalidad hospitalaria en ingresos por IAM son bastante bajos. También sabemos que el tumor de testículo es un tumor poco frecuente representando del 1-2 % de las neoplasias en varones, que el 9 % de las neumonías requieren un ingreso en UCI o que la supervivencia en un cáncer de próstata es del 96 %.
Una de las cosas que más me gustan de mi profesor de neumología es que no da las clases como todos los demás. Existe un escueto powerpoint sobre el que basarse. Todo lo demás lo aporta el razonamiento. Un caso, una experiencia, nuestra opinión, qué hacen los pacientes mal y qué debemos enseñar, por qué esto es así y no de la otra manera... Pero sobre todo me quedo con un razonamiento suyo: esta patología es más frecuente en varones, ancianos, cursa con estas manifestaciones clínicas en los porcentajes que podemos ver y le podemos dar este tratamiento. A veces no funciona. Pero,
"¿y si ese no es mi paciente? ¿Y si no entra dentro de mi frecuencia, de mis porcentajes, de una buena respuesta a ese tratamiento determinado, de lo típico?"
Debemos romper con los porcentajes, con las probabilidades que nos categoricen. Está claro que las estadísticas existen, pero no debemos guiarnos al 100 % por ellas. No debemos, en absoluto, caer en el error de pensar que llevamos un número plasmado encima de nuestra cabeza y que nosotros podemos estar dentro de esas probabilidades nefastas. Porque también podemos estar fuera de ellas. Podemos hablar del 60 % de mortalidad o del 40 % de supervivencia. Es como ver el vaso medio lleno, o medio vacío. En medicina, como bien se dice, ni todo es negro, ni todo es blanco y por supuesto 2 + 2 nunca es 4. ¿Por qué no luchar por cambiar el destino? Una buena prevención, un buen tratamiento, un buen cuidado. No dejarnos guíar por esa tabla de nuestros apuntes, de los libros, de los folletos, porque, quién sabe, podríamos estar delante o llegar a ser "ese otro paciente", aquél que consigue romper con las estadísticas.
La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada,
y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo.
PD1: Siento mis desapariciones pero esta semana ha sido de locura. Sólo con ver mi lista de cosas pendientes...jaja. Eso sí, mis apuntes siguen ahí bien, gracias. Y llevo un catarrazo encima...xD.
PD2: Estamos de puente y toca triple cumpleaños en una casa de pueblo. Sólo nos han dicho tres cosas:
- Hay que participar.
- Hay que ir en ropa cómoda, preferiblemente chándal.
- El casting ya está hecho.
¡A saber qué se traen entre manos! Espero volver vivo :). Eso sí, antes de irme intentaré pasarme por todos los blogs. Mientras tanto, feliz finde :).
PD3: Ya sabéis que soy un poquito eurofan, así que os comento que mañana sábado echan la gala en tve (no la podre ver =( )para decidir la canción que representará Pastora Soler el próximo mayo. Mi favorita para el evento, así como para Pastora o la mayoría es "Quedate conmigo". Tiene que escucharse hasta el final. Yo ya me estoy imaginando la puesta en escena... Para conocer más aquí.
PD4: En "Hoy suena a" el videoclip oficial de "Cuando suba la marea" de Amaral.