"La vida no se trata de esperar a que pase la tormenta. Se trata de aprender a bailar en la lluvia " (Vivian Greene)

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miércoles, 2 de abril de 2014

Cuando nada tiene sentido

Pasan los días y sigues en la misma vorágine de siempre. Lo acompañado se vuelve solitario. Lo claro, turbio. Lo complicado, aún más. Entras en una espiral autodestructiva con cada movimiento que hace cualquier parte de tu cuerpo enclenque. Se rompe en pedazos igual que tu alrededor. Pones caras, disfrutas del bipolarismo emocional, y caes. Te esperan las lineas y el sol, y no la lluvia. ¿Merece la pena cada gesto, cada segundo gastado? ¿Se traduce en algo excepto en volatilidad? Desaparecer de la noche a la mañana... Perder todo lo creado, todo lo vivido. Depender de la tercera, o los terceros. Conectar y desconectar. Ser fiel o un loco sin sentido. Querer algo y no conseguirlo. Ver como todo se desmorona delante de tu retina mientras el mundo no para, mientras el mundo sigue avanzando a tus espaldas como si nada fuera contigo. Ser invisible, utilizar el tiempo equivocadamente. ¿Romper? Es una opción. Y quizás la más acertada. Con riesgos, todo tiene riesgos. Pero, ¿es tu mente capaz de dar al gatillo? Liberar cadenas. ¿Es verdad que todo vendrá, sin esperarlo? ¿Es verdad que algún día saldrá el sol? Te haces daños, te vas consumiendo poco a poco y sin enterarte, como si de verdad, nada tuviera sentido. Y es que igual no lo tiene, y hay que encontrarlo. Pero no es esta la forma. ¿Estás seguro? A saber... Pero no es lo que esperabas y hay que reaccionar. Recoger los restos y volver a formarse. ¿Estás realmente preparado?

Son sólo añicos, pedazos de un solo mundo, o de tres.




"Tememos que nos maten, 
pero es mucho peor 
que nos destruyan"

Y ya nada que decir si es autodestrucción.

lunes, 16 de abril de 2012

Final de prácticas

"Pasillo de hospital"
Magnífica fotografía de César J. Sánchez

A falta de pasar durante dos semanas por la UCI puedo dar casi por acabado mi periodo de rotatorio de prácticas de este curso. Parece que fue ayer cuando volvíamos a pisar el hospital con nuestra bata blanca sin nombre y nuestro fonendo en la mochila -por si acaso, aunque no sé para qué lo vamos a utilizar en oftalmología- y ya estamos rozando con nuestros dedos, todavía faltos de experiencia, los días en los que los exámenes finales darán, si todo va bien, por concluído un año más. Con él, todas las experiencias vividas a lo largo de los días por uno de los lugares que más me gustan, que aunque pueda parecer frívolo desde el punto de vista externo, he de decir que son los hospitales. Eso sí, no por mucho tiempo, y es que espero volver este verano, como mis dos pasados, a dejarme notar de nuevo por los pasillos, las cabeceras de las camas, los quirófanos y darle al coco excusas para que no se olvide de pensar. Y hablando de excusas, cada vez tenemos menos para "hacernos el loco", al menos desde el punto de vista teórico.

Dame una sonrisa
Nos movemos de un servicio a otro sintiendo que en la mayoría de ellos podríamos ser más útiles de lo que realmente somos. Pero el plan está hecho así y según con quién te encuentres en tu camino lo aplicará a rajatabla en mayor o menor medida. Al menos uno se conforma con empaparse del ambiente del hospital -situación que hace un año comportaba una total emoción-, de conocer la especialidad que podría ser a la que le dedicarías todo tu tiempo en un futuro cada vez más próximo y por qué no, de entablar amistad con el personal sanitario. Y es que en el fondo, el servicio, por muy genérico que lo nombremos, se compone de eso, personas. Probablemente un mejor planteamiento de las prácticas mejoraría muy mucho la formación. No lo dudo, pero es lo que hay. ¿Acaso puedo poner algo más que mi ilusión, mi curiosidad y mis ganas?. Aún así no puedo quejarme; he tenido muchas posibilidades (aunque siempre sean dos) comparado con otros compañeros, y me he topado con situaciones y personas realmente comprometidas y encantadoras. Y es que cualquier granito de arena que puedes aportar en esas cuatro paredes reconforta, al paciente que sonríe, y por supuesto, a uno mismo.

Rotando por bastantes de los servicios pertenecientes a asignaturas de este año y alguna otra que no tiene nada que ver, especializándome en ecografías obstétricas y viendo unos cuantos nacer vamos definiendo un poquito más nuestro futuro, aunque sea de una manera lenta y pausada. ¿Quizás es mejor descartar que añadir a la lista? Aunque no sé que puede ser más difícil.

Y entre tanto pasan los días. Anécdotas que sumas a tu recetario particular, datos de "esto no te olvides" que casi se escriben solos en la libreta y ansias de que por fin hoy, te enseñen a hacer eso que te gustaría aprender; aunque a veces, nunca llegue. Pasan los días, los servicios, la gente. Pasan las horas, las hojas y los apuntes. Sumamos charlas, comidas, cenas, salidas, ejercicio, blog, teatro, familia. Añadimos momentos irrepetibles y momentos que quizás sería mejor olvidar, aunque en mi percepción como persona, creo que sirven para curtir un yo futuro especial. Abrimos libros y olvidamos música que hasta ahora nos permitía aliviar nuestro tormento en forma de acúfenos antes de lanzarnos en los brazos de Morfeo. Y al final, llega hasta el momento en el que nos encontramos.

Que pase mucho más tiempo, que sumemos muchos más momentos y que vayamos llenando de historias nuestro cerebro. No hay que olvidar de lo que estamos hechos, ni de lo que nos curte. Está prohíbido ignorar quiénes somos. Y por supuesto, está más que descartado dejar de vivir cada día intensamente.


Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir
.
Gregorio Marañón (1887-1960) Médico y escritor español

jueves, 5 de abril de 2012

Ausente

Quizás demasiado. Y es que os tengo más que abandonados. Ahora que había cogido un buen ritmo de publicación, hace ya bastantes días que no doy señales de vida ni me paso por vuestras casas virtuales a daros un poquito de mal los buenos días. Pero el tiempo es oro, y como tal en estos momentos de crisis, escasea en cantidad. Entre unas cosas y otras, con mil en la cabeza, ni se me ocurren temas para postear ni encuentro el tiempo para dedicarme a la blogosfera, a pesar de que alguien con sus little things tuviese más que razón hablando de dedicarse unos minutos a lo que más te apeteciese, a tus cosas.

Mi vida ajetreada de vuelta a prácticas, de charlas, de un poquito de gym, de cine, de teatro, de cenas, de primos, de relax delante de la televisión, de organizar temario para meterse en una Semana Santa más relajada (aunque con objetivos de estudio bastante definidos que están pasando sin pena ni gloria) ha copado mi tiempo durante las dos semanas previas a las vacaciones. Sin embargo, aprovecho para recomendaros un par de producciones: "Todos los días de mi vida" para pasar un rato porque no es una cosa espectacular (gusta, pero le falta un "chas"),  o "La fuga" en su gira teatral con Amparo Larrañaga, Jose Luis Gil y Kira Miró entre otros, ésta sí para echarse unas buenas risas durante aproximadamente una hora y media ya que aunque flojea en el segundo acto, los tres restantes son muy buenos, sobre todo en interpretaciones (el trailer no es nada bueno, he de decir).


Ahora me encuentro cerca de la orilla del mar, con un sol perezoso, unas nubes que han estado dispuestas a dejarse notar durante toda la semana, pero con un ambiente cálido y tranquilizador para cualquier alma humana que se encuentre bajo sus efectos. Y sí, porque esto relaja y te hace flotar olvidándote de lo que más te atormenta por el otro lado. Tiempo para tumbarte boca arriba en la toalla, de paseos por la arena, de excursiones espontáneas que se convierten en uno de los mejores momentos del año. Pero también tiempo para algún susto, para pensar y preocuparse, aunque haya que disimular para que no se note. Tiempo de estudio, aunque más ausente que presente, de casi echar alguna lagrimilla con el gran final de temporada de Pulseras Rojas o de leer un rato a Miguel Aranguren para evadirnos de la realidad. Grandes momentos en el que seguirá siendo mi lugar especial.


Dentro de nada vuelvo a mi tierra de origen, a vivir la Semana Santa y a volver a empezar otra vez con la rutina diaria. Pero eso, es otro cuento.

Prometo pasarme pronto por vuestros blogs, comentar y volver a la vida virtual como se merece. Gracias por estar ahí.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Rutina



Esta es la primera imagen que aparece en San Google al buscar la palabra rutina. Y esta es la definición que podemos leer en el Diccionario de la RAE:

1. Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas
2. Secuencia invariable de instrucciones que forma parte de un programa y se puede utilizar repetidamente

Desde mi punto de vista son totalmente contradictorias. Mientras que la imagen nos da un valor peyorativo, una sensación de no ser dueño de tu vida, de un círculo vicioso que nos acompaña día a día, la definición nos marca un rumbo totalmente contrario, sin darle importancia "...sin razonar", "se puede utilizar repetidamente...". En ningún momento adquiere una tonalidad triste y melancólica, que es como la define la sociedad.

Y es que podemos encontrar miles de bocas asqueando la vuelta a la rutina después de unas vacaciones o un buen fin de semana placentero, tras un tiempo de descontrol de tu ritmo o simplente cuando te das cuenta de que hay que volver a la realidad. ¿Acaso la rutina no tiene su lado bueno?. ¿No tiene su lado organizativo, de control de nuestra vida?. Siempre está bien conocer nuestros huecos libres donde cuadrar los planes que nuestra mente privilegiada quiere introducir. No podemos verlo simplemente como una secuencia de movimientos, de elementos sin sentido:

levantarse - desayunar - ir a estudiar o al trabajo - salir siempre a la misma hora - vuelta a casa - comer - las actividades de tarde - cenar - ver la televisión - dormir

Como si la televisión fuera la única que cambia nuestros días.

Pero al fin y al cabo nuestra rutina es una obligación. ¿Nunca os ha pasado que os habéis apuntado a un sitio con mucha ilusión y luego por una cosa u otra lo habéis abandonado? ¿Dónde está ahí la rutina?. Exacto, falta el hábito, algo que se vuelve obligatorio cuando hablamos de estudios o trabajo, algo que no podemos abandonar, algo que quizás sea la causa de catalogar la rutina de tan despectiva forma. Es importante formar una rutina, un hábito de nuestras ilusiones y nuestras aficiones: ir al gimnasio, tocar un instrumento, escribir un libro, hacer una cena, viajar...Hábitos placenteros, rutinas placenteras, aunque choque la denominación, y alejarse de aquellas rutinas que nos descolocan, que sólo nos hacen perder el tiempo sin darnos nada a cambio ni tan siquiera una pequeña recomepensa de autoestima. ¿De qué sirve tener la rutina de tocar la guitarra si te faltan las cuerdas?. La música no suena, tu vida se apaga dentro de un círculo del que tu mente no quiere formar parte.

Hace un par de días mientras daba vueltas en mi cama sin poder dormir a causa de la demasiada tranquilidad de mi fin de semana, escuché el programa La noche en vela en RNE donde hablaban de las redes sociales como forma de distracción. Daban la importancia de fijarse un horario no superior a 30 minutos para el internet placentero, siempre expceptuando el necesario para el trabajo. Y es que las redes sociales nos permiten tener muchos amigos y continuas novedades, sobre otros...y sobre ti. Y prescisamente a eso le daban importancia en el programa, y es que al ser humano le gusta que hablen de él, y qué mejor que la multitud de novedades que salen cuando abres tu página principal. ¿Acaso no es una manera de desconectar del mundo de la rutina, de salir de la realidad física que nos acompleja?. Crea nuevos hábitos, olvida eso que no te aporta nada. Respira hondo, hoy es tu día.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Siempre habrá poesía


No sé por qué, aquí entre líos universitarios que pronto contaré y la revisión para un futuro trabajo de radiodiagnóstico he acabado leyendo una de las rimas más bonitas de nuestro gran Gustavo Adolfo Bécquer y me ha venido de sopetón todos los momentos que he pasado con la literatura mano a mano, con la interpretación de poemas de nuestros grandes y de cómo se pasa el tiempo, igual que intentaban plasmar ellos en sus poemas. La vida corre, amigos. Y hay que aprovechar cada segundo de ella. No sé, estoy filosófico, pero hace tres años estaba descifrando poemas de Machado y ahora intentando aprender cómo salvar una vida. Y es que precisamente la vida, da muchas vueltas.

La rima era la IV, habrá poesía. Buenas noches :)




lunes, 31 de enero de 2011

Pseudovuelta

Sinceramente, no sé cómo empezar. Hace exactamente dos meses y medio que dejé de escribir en el blog y unas semanas más tarde desgraciadamente me desengaché por completo de la blogosfera. Últimamente he vuelto a seguir a algunos de los compañeros intentando actualizarme de todo este tiempo perdido, sobre todo aquellos que se han presentado recientemente al examen MIR.

Y es que, aunque la última entrada que publiqué vino curiosamente perfecta para mi total desaparición, no tienen nada que ver mi intento-de-cumplimiento. Han pasado cosas de las que de momento no voy a hablar, y cuando se tenía controlada la situación, han caído de regalo alguna que otra situación desagradable de la que va a costar salir, aún temiéndome que algo peor pueda llegar a suceder.

Y moviéndonos por un camino más "agradable" si puede decirse, me encuentro inmerso en plenos exámenes. Al final nos dejaron los 8 exámenes en 3 semanas, aunque el calendario es terrorífico: como máximo 4 días entre examen y examen y como mínimo una tarde. Algo increíble, pero cierto. De hecho, hoy he hecho el examen de médica, del cual no me siento demasiado orgulloso que digamos; y es que 50 minutos para dos preguntas teóricas y dos casos clínicos con ECG para comentar semiología (traducción de síntomas y signos) y diagnósticos pues como que no son demasiado, y las prisas pueden jugarte una mala pasada, conviertiendo un probable derrame pleural en una posible embolia pulmonar. Como dicen por ahí, ya veremos...

Así que me encuentro en una parada de mi estudio frenético de día y medio de cirugía. Pero por fin, esta parada me ha hecho decidirme por escribir en el blog. Y es que ya llevo días dándole vueltas y cargando las pilas para mi vuelta. Porque sí, volveré.

Echando la vista atrás, dejé colgadas muchas cosas que contar (paso de ecuador, prácticas hospitalarias...). Pero aún así, las duracell van a poner esto patas arriba, y es que estoy preparando alguna que otra sección (también médica, que tercero da muuucho de si) y dar un cambio a esto, no escribir cada ciento al viento, que no puede ser.

Así que esto es una pseudovuelta. Volveré cuando de por acabado mi relación con el primer cuatrimestre, es decir, en dos semanas aproximadamente.

Mientras tanto, a los que queden por ahi, gracias por la paciencia y nos vemos en nada.

P.D.: En Hoy suena a Pitovnis - Segunda opinión.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Noche sin tregua

¿Nunca os ha ocurrido que os metéis a la cama y un montón de ideas se os meten en la cabeza y no os dejan dormir? No me sorprendería si estuviera realmente preocupado por algo, pero en realidad son pensamientos sobre todo lo que ha pasado en el día, imaginaciones sobre mi futuro y también posibles temas (e incluso desarrollo!) de posts para el blog. De hecho, he llegado a imaginar este post escrito de otra forma de lo que estoy haciendo.

Es una sensación bastante extraña que me ocurre recientemente. Te metes en la cama, y en cuanto apagas la luz y tu cabeza se acomoda en el almohadón, parece como si pulsaras un interruptor y tu cerebro tuviera una vida propia. Salta de un pensamiento en otro hasta que parece quedarse sin pilas y por fin te duermes después de estar un buen tiempo dando vueltas sin parar y con la sensación de que nunca te fueras a dormir.

¿Dormir no significa descansar? Quizás esta sea la manera que tiene mi cerebro de reorganizar todos lo sucedido durante el día, preparándose para un descanso pleno...¡A saber!

P.D.: Hoy se han acabado las fiestas del lugar donde vivo, después de una nefasta organización, un buen concierto de Manu Carrasco y una afonía incapacintante de David Bustamante. Ahora ya, después de la traca final, toca volver a la realidad. Y como cambiar los horarios es malo, aquí estoy pasando un poco las horas, para ver si me entra el sueño.

P.D 2.: Ayer me convertí en un estudiante de tercero de manera oficial. Al final he cogido inglés médico como optativa y francés II de filología inglesa como LE, tras descubrir que al pertenecer a 2º todavía sigue siendo licenciatura y por tanto puedo cogerla. ¡A ver qué tal! =)

jueves, 26 de agosto de 2010

Lío de asignaturas

Desde que acabó el curso sigo dándole vueltas al mismo tema. Y más ahora que la fecha de matriculación se acerca silenciosamente. ¿Por qué existirán las optativas y libre elección?

Y es que yo, tan decido para unas cosas, soy un completo desastre para decidir sobre otras, entre ellas, este tema. Te pones a revisar el plan de estudios y siguiendo las recomendaciones del plan, tienes que coger una optativa y una LE en tercero.
Bien, pues parece que tengo clara la optativa: inglés médico. Hoy en día Bolonia lo incluye en su plan en primero, así que tras haberme introducido en el mundo de las células madre, el envejecimiento y cómo las radiofrecuencias afectan a la salud -maldito wifi- (de lo que hablaré un día) en la más que interesante optativa del año pasado, creo que esta es una buena elección. Al fin y al cabo mucha de la información médica está en inglés y nunca viene mal tenerla a las espaldas.

Sin embargo, la LE me está volviendo completamente loco. No sé por qué (quizás sea porque he visto a desesperados casi-licenciados intentando arañar créditos de algún sitio), pero quiero quitármelos cuanto antes. El plan exige que la mitad de los créditos te los saques por asignaturas. Hay bastantes interesantes pero de repente te encuentras con la observación: recomendadas 2º ciclo.

Yo que me iba a coger idioma anual de filología (que te da 12 créditos de golpe y porrazo con que tengas un poquito de nivel) ahora me lo presentan más que mal con Bolonia.
Así que, creo que me voy a lanzar por una asignatura que me llamó desde el principio medicina del sueño y que aunque sólo te da 3 créditos, parece ser que sólo dura un mes y además es interesante (exploración y anatomofisiología del sueño-vigilia, trastornos del sueño y derivados funcionales respiratorios, neurológicos o psiquiátricos...).

Y así me meto de lleno con tres asignaturas (1 cuatrimestral [genética] + opt + LE) en el primer cuatrimestre (olee!) así que ahora que lo estoy volviendo a mirar, igual me apunto también a medicina transfusional en el 2ºc ¿o será demasiado unido a las troncales?. Igual me la cojo en lugar de la anterior...ayy.

Se nota que estoy hecho un lío, ¿no?

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