"La vida no se trata de esperar a que pase la tormenta. Se trata de aprender a bailar en la lluvia " (Vivian Greene)

sábado, 8 de septiembre de 2012

Frágiles

frágil.
(Del lat. fragĭlis).
1. adj. Quebradizo, y que con facilidad se hace pedazos.
2. adj. Débil, que puede deteriorarse con facilidad. Tiene una salud frágil.
3. adj. Dicho de una persona: Que cae fácilmente en algún pecado, especialmente contra la castidad.
4. adj. Caduco y perecedero
 
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
 
Podemos acompañar el adjetivo frágil a multitud de sustantivos. Un material, como el cristal. Un objeto, como un huevo. Un sentimiento, como el amor. Una enfermedad, como el Síndrome X frágil. Una persona, como tú y como yo.
 
Diríamos que una persona frágil es aquella que por cualquier factor bien intrínseco o extrínseco pierde autonomía propia y parece que su propia personalidad va a hacerse añicos (que quizás expresa más que "pedazos") en cualquier momento. Una situación crítica, una enfermedad, un momento inoportuno, un día de pie izquierdo. Nuestra piel, nuestros ojos notan esa fragilidad; nuestra mente nos impide pensar y sólo permite balbucear según qué sílabas. Damos al resto una sensación de necesidad de medir las palabras, los actos, de necesitar un abrazo sin pedirlo, a riesgo que cada pedazo de nuestro cuerpo se separe de su conjunto. Pero sólo esas personas adecuadas serán capaces de ver nuestra delicada existencia y llevarnos de nuevo hacia esa fortaleza que nunca debimos perder.
 
También puede ser que nuestra fragilidad se encuentre escondida, dentro de nosotros como aquella caja marcada que lleva en su interior una de las mejores y más importantes vajillas del país. Se encuentra a salvo de todo, dando una sensación de dureza, de resistencia hacia cualquier golpe que se le puede dar, pero puede picarse si se da justo en el momento y situación adecuada.
 
Por último están los que vienen con etiqueta, los que por una situación concreta cuelgan de su talón la marca de su destino, pero que en realidad, si se les conoce en su profundidad, pueden ser más fuerte que cualquiera, conjugando su realidad con la nuestra. ¿Por qué etiquetar? ¿Por qué clavar a aguja el sello de nuestra presentación? Desconocimiento quizás, o ser diferente a lo que se considera normalidad.
 
 
Estoy seguro de que a medida que íbamos leyendo -o escribiendo- nos han venido personas a las que relacionar, o momentos de nuestra propia existencia que encajarían como piezas de puzzle -de peces-. Todas ellas te las puedes encontrar en la consulta, en planta o en urgencias en cualquier momento. Ante la enfermedad, somos frágiles, somos el primer grupo, aunque nuestra mentalidad juegue a introducirnos en el segundo, buscando desesperadamente un consuelo que nos entienda. Acabaremos asumiéndolo, dándonos fortaleza propia, o por los demás, y al final lograremos que nuestra piel y nuestros ojos se quiten de su memoria toda la sensación de fragilidad que habían adoptado sin permiso. Hay que asumir, ser fuerte, constante y dirigirnos sin cesar hacia la meta, hacia nuestro más preciado objetivo. Porque nunca hay que dejar de caminar, y si uno se cae, siempre hay que levantarse, aunque nuestros brazos hagan un esfuerzo sobrehumano para conseguirlo. Porque el valor, nuestra mentalidad, nuestra propia existencia y personalidad, son las bazas más grandes de nuestra carrera de obstáculos de la vida, y hay que saber utilizarlas para saltar los relevos, quizás rozando, pero sin que rompan lo que es probablemente lo más frágil de nosotros, nuestro alma.
 
Frágiles, a parte de ser una película -buena, parece ser- de Jaume Balagueró, es la nueva serie de los jueves de TeleCinco. O más bien, era, porque este jueves acabó a la espera de una confirmada segunda temporada. A pesar de que no la pude ver en televisión desde el primer día, estoy siguiéndola a internet, poco a poco, saboreando cada capítulo, todavía sin acabar.
 
 
La serie no sólo nos cuenta la historia de Pablo, un fisioterapeuta que pasa consulta a sus pacientes con aires de tinte dramático y ateniéndose a las formas y el humor -a veces algo negro-. Sino que es algo más. La serie nos presenta la situación de Pablo, dos historias paralelas de continuación y una historia cambiante en cada capítulo. Conjuga el arte de la fisioterapia con la psicología, la intuición y el positivismo. Nos captura esas enfermedades raras, poco comunes, desconocidas, esos miedos, culpas, complejos -como se presenta en su cabecera- con una brillantez absoluta. Etiqueta a las personas especiales, pero especiales de excelentes, a la integración y el todo es posible. Da una visión positivista ante esa enfermedad que nos derrumbaría. Juega con las emociones, con el monólogo final. Hace lo que muchos médicos consideran-amos- algo magnífico en su paciente, sacarle una sonrisa a pesar del todo.
 
No he acabado de verla, y eso que la primera temporada sólo cuenta con ocho capítulos. No me ha defraudado, sino que me ha sorprendido. Es la misma productora de la especial "La pecera de Eva", que juega con un rodaje muy peculiar: no utilizan guiones en los diálogos, sino pautas de qué deben hablar y qué objetivo conseguir. No saben exactamente qué les va a decir el otro, y ellos deben responder con lo primero que les venga a la cabeza. Sorpresas mucho más naturales, dramas y gestos que a lo mejor no saldrían de esa forma si hubiese que seguir un guión al pie de la letra. Todo eso con unos actores y actrices que lo bordan, cada uno en su papel perfecto. Lo único que no se deja al libre albedrío son los monólogos, y la historia. Una historia que espero que no me defraude. Como dice mi madre "hace mucho que no veíamos algo así en la televisión, parece raro" - viniéndole a la cabeza las tórridas -en todos los sentidos- imágenes de la extinta Física o Química. Si podéis, dadle una oportunidad. Y me contáis.
 
Abrazos
 

domingo, 2 de septiembre de 2012

¿Valium la pena?

Aunque cada vez voy asimilando -y por tanto, olvidando- un poquito más a mis compañeros los acúfenos, hemos vuelto -ellos y yo, no vamos a dejarnos  la parte protagonista, claro está- a la consulta del otorrinolaringólogo para ahondar un poquito más en el posible origen -¿y divino tratamiento?- de estos dicharacheros amigos.

 
 Un oído y zona cerebral correspondiente anatómicamente normal, con una oto-visión y una resonancia magnética que lo avala, y funcionalmente normal en cuanto a lo que la audiometría e impedanciometría se refiere. Y aunque seguimos nadando dentro del campo de lo idiopático, vamos alcanzando alguna isla que podría darnos un cobijo, y la respuesta, aunque hasta ahora sólo hayamos encontrado algún que otro espejismo.
 
Y es que al buen doctor no se le pasó por alto en la anamnesis posibles afecciones relacionadas con la espalda y remedio utilizado para paliarlo, descubriendo así mediante pruebas radiológicos de hace más de dos años, una escoliosis dorsal y una rectificación cervical a la cual he intentado poner barreras en su libertino aumento. Mis acúfenos se mantienen casi indemnes, mientras que mis dolores de espalda han pasado a un segundo y más que olvidado plano. Algo bueno que nos llevamos, y es que el ejercicio es esencial en nuestra vida. Apuntadlo.
 
Así pues llegó el momento de la nueva decisión, visto que el tratamiento antihipóxico microvascular (déficit de sangre en el oído que hace que las pobres células se quejen a modo de chillidos) no había dado ningún resultado:
 
- Pensemos que es de los problemas de espalda, de la musculatura contracturada que puede pinzar los nervios, disminuir el flujo sanguíneo, a pesar de que estés haciendo ejercicio para evitarlo (aún así, es verdad que me noto algo cargado últimamente), porque por ahora seguimos desconociendo cuál puede ser el origen.
- Bien (y por supuesto no dudo en seguir con las medidas higienico-dietéticas -son así como se denominan- que tan bien creo que están haciendo)
- Sólo te voy a recetar una cosa... -asiento feliz- un Valium® por la noche como relajante muscular-mirada inquisitora del doctor-
- (Mmm...sé lo que es, por qué me lo da, sé lo que hace en mi cuerpo -de hecho es uno de los temas que más me gustó cuando estudié la farmacología en tercero, esas benzodiacepinas-). VALE.

 
 Cuando en realidad debería haber respondido "¿y no hay otra opción?". De hecho, ahora recuerdo perfectamente su cara de "te lo digo, a ver qué dices". Y es que al fin y al cabo, el paciente siempre tiene la última palabra. Acepté sin más dilación sin pensar siquiera en otra alternativa bien farmacológica o mecánica mismo como un buen masaje de esos que llevo mucho tiempo demandando a todos mis allegados (y que sigo demandando por aquí :-P), a pesar de que inicié mi vida activa en el deporte de nuevo, gracias a estos queridos amigos.

Demoré unos días la toma de mi diazepam, teniéndolo encima de mi mesa a modo de mirada inquisitoria y preguntando "mamá, ¿me lo tomo pues?". No me hacía falta leer el prospecto para saber lo que me esperaba, me lo sé de memoria. Además, mis amigos van mejor que antes y yo en ningún momento he notado estrés impresionante, insomnio o ansiedad, las otras indicaciones de este principio activo tan conocido por la sociedad, y que en muchas ocasiones sí puede ser necesario tomarlo. Súmale tolerancia y dependencia, efecto rebote... Al final, llevo dos pastillas en mi cuerpo, una cada noche -está claro que la posología es mínima-, y que no he notado gran cosa en cuanto a somnolencia o astenia, aunque tampoco me noto mucho más relajado -llevo dos días, de todas formas-. Sólo tengo prohibido conducir por las mañanas, aunque me espera un septiembre tardío más que movidito y tengo que estar alerta unas 12 horas al día. Quizás vayamos por el buen camino, pero sigo sintiendo que esta medicación no es para mí, no quiero que cambie mi estilo de vida ni mi forma activa de ser, ni veo una indicacion estricta para la que fue concebido. No lo sé, sigo dándole vueltas. Simplemente me sigo preguntando si valium la pena.

lunes, 27 de agosto de 2012

Segundo cumpleblog!

Parece ser que llego un poquito tarde al segundo cumpleaños de la otra parte de mí, ese Circulo de las Ideas tan especial. Y es que aunque debería haberse celebrado el pasado jueves día 23, una conexión a internet fallida me ha impedido soplar las velas con él en el momento oportuno. Aún así, creo que me lo perdonará, que dos añitos no se cumplen siempre.
 
 
Creo que soy incapaz de emular una entrada como la que hice el año pasado -y que tanto me gustó como quedó-, si bien era el primer cumpleblog y mi emoción salía disparada por todos los poros de mi cuerpo. Ahora no es que no tenga emoción en las venas, al revés, mi alegría de llevar ya dos años con este proyecto me desborda completamente, pero los hechos de que ahora mismo estoy chorreando de calor, las horas que son y que he perdido mi capacidad de escritura en el blog, hacen que mis conexiones sinápticas cerebrales vayan con un retardo un tanto especial.
 
Esta situación espero que no sirva como obstáculo para haceros llegar a vosotros, a todos aquellos que de forma visible o invisible, en mayor o menor frecuencia permitís que yo y que los demás os veamos, mi más sincero agradecimiento. Pueden ser palabras modelo de esta situación, pero he de decir que para nada. Días tras día os he ido conociendo un poquito más, he ido alcanzando un poco más de profundidad en vuestras personas de lo que lo hacía hace un año. También hemos conocido a nuevas personas que se han ido añadiendo a esta historia especial y también ha habido gente a la que voluntariamente, o sin querer, hemos perdido por el camino. Hemos compartido momentos en viceversa, bueno y malos. Nos hemos reído pero también sufrido, hemos aprendido -muchísimo-, nos hemos apoyado y reflexionado. Nos hemos dado cuenta de que a veces las cosas no son como pensamos, o que todo tiene un segundo ángulo de visión. Este año además he tenido la magnífica oportunidad de conocer en persona a alguno de los que está ahí detrás, y de llegar a lo profundo de alguna otra. Sé que os debo muchas cosas de "esto lo publicaré", "esto te mandaré", "esto te contaré", pero espero que no me lo toméis en cuenta, que esta cabecica a veces no me da para tanto. Sin duda ha sido un gran orgullo -y satisfacción- conocer a esas maravillosas personas, que imprevisiblemente hacen que este mundo sea un completo pañuelo.
 
No quiero acabar poniéndome melancólico, así que poco más voy a escribir en estas líneas. Habrá que coger fuerzas para la vuelta, que el curso está a punto de comenzar. Y espero volver a un ritmo adecuado a pesar de que lo que me espera es de "armas tomar". Pero lo haré lo mejor que pueda.
 
Aprovecho en desear mucha suerte y ánimo a los que principios de septiembre les depara unos días de visita a las aulas, a los que estáis buscando trabajo sin conseguir, a los que no paráis, incluídos los que habéis sacrificado el verano por ese enero de vuestras vidas, y también a los que están a punto de embarcarse en su futuro, ya sea dentro de una carrera sanitaria o no.
 
Gracias por permitirme entrar en cada una de vuestras historias y por ser capaces -que ya hay que tener valor- de adentraros en la mía. Espero que sigamos contándolas muchos cumpleblogs más y que sigamos creciendo juntos, amigos.
 
Gracias y suerte :)

jueves, 9 de agosto de 2012

Feliz verano

Mucho tiempo ha pasado desde que dejé mis últimas palabras por el mundo magnífico de la blogosfera anunciando mi ansiada liberación. Pero si hasta entonces pisar la calle era una situación más que esporádica, estos días-semanas mi casa se ha fusionado con el más estricto significado de la palabra "dormitorio".

Tendría mucho que contar, pero me faltan las horas. Creo, que al fin y al cabo, el descanso lo necesitábamos todos, y es que hasta estos días en los que me encuentro con sonido del mar de fondo, no he sentido que haya descansado. Acabar tarde y empalmar una cosa con otro puede llegar a agotar a cualquiera, y la carga de las Duracell durante el verano debe ser imprescindible.

Pisé la tierra de Wagner, Einsten o Schumacher, aunque centrándonos en toda la historia que contempla su magnífica capital y alrededores. Días en los que uno se impregna de aquello que hace cuatro días aterrorizó al mundo, aquello de lo que aún quedan gotitas de desesperación. Pero también uno conoce la cultura, la forma de ser, de vivir, los sistemas políticos e incluso los horarios de cierre de los centros comerciales de otro país. Y es que ya dicen que "viajar es pararse al borde de un mundo y ahí ver más al siguiente".



Mientras tanto hemos aprendido en las prácticas voluntarias de verano durante un año más. Sintiéndonos parte de una familia ya conocida y disfrutando de aquello que las prácticas durante el curso te privan, la comunicación, libertad, aprendizaje continuo. Siempre agradecimiento.

Y ahora me encuentro en la playa, al relax de las olas, de los libros y el ambiente costeño. Dispuesto a volver, a seguir, en algún momento, más tarde o más temprano, con la otra parte de mí. Espero que me perdonéis, y más cuando se acerca el segundo cumpleblog, al que espero una vez más que aceptéis mi invitación. Sois siempre bienvenidos, aunque antes deba ponerme al día con los acontecimientos de vuestra vida.

Nos vemos pronto. Mientras tanto, FELIZ VERANO.

Mis deberes de verano
(que no sé por qué no deja darle la vuelta xD)

miércoles, 4 de julio de 2012

¡Y resistí!

Después de tantos días, noches y madrugadas, de un examen tras otro, de las columnas enormes de folios. Después de todo, por fin, ha llegado el día. Y es que todavía me cuesta creer que ya estoy de vacaciones, que puedo hacer lo que me dé la gana sin sentir algún remordimiento. Y además, si hemos llegado bien. Así que toca celebrarlo a lo grande ¡¡y disfrutarlo!!. Eso sí, mucho ánimo a los poquitos que todavía estáis al pie del cañón.


Por otro lado, ya tenemos fecha y hora para mi gran PULSERAS ROJAS. Si queréis volver a pisar este blog...¡¡tenéis que verla!! (vaaale, seré bueno y os querré igualmente ^^, pero debéis VERLA!).

LUNES 9 a las 22.30 en ANTENA 3.
De verdad, la tenéis que ver.



Del creador ALBERT ESPINOSA, donde podéis verle en una gran entrevista. Grandísima persona.




P.D. En Hoy suena a I won't give up de Jason Mraz

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...