"La vida no se trata de esperar a que pase la tormenta. Se trata de aprender a bailar en la lluvia " (Vivian Greene)

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sábado, 8 de septiembre de 2012

Frágiles

frágil.
(Del lat. fragĭlis).
1. adj. Quebradizo, y que con facilidad se hace pedazos.
2. adj. Débil, que puede deteriorarse con facilidad. Tiene una salud frágil.
3. adj. Dicho de una persona: Que cae fácilmente en algún pecado, especialmente contra la castidad.
4. adj. Caduco y perecedero
 
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Podemos acompañar el adjetivo frágil a multitud de sustantivos. Un material, como el cristal. Un objeto, como un huevo. Un sentimiento, como el amor. Una enfermedad, como el Síndrome X frágil. Una persona, como tú y como yo.
 
Diríamos que una persona frágil es aquella que por cualquier factor bien intrínseco o extrínseco pierde autonomía propia y parece que su propia personalidad va a hacerse añicos (que quizás expresa más que "pedazos") en cualquier momento. Una situación crítica, una enfermedad, un momento inoportuno, un día de pie izquierdo. Nuestra piel, nuestros ojos notan esa fragilidad; nuestra mente nos impide pensar y sólo permite balbucear según qué sílabas. Damos al resto una sensación de necesidad de medir las palabras, los actos, de necesitar un abrazo sin pedirlo, a riesgo que cada pedazo de nuestro cuerpo se separe de su conjunto. Pero sólo esas personas adecuadas serán capaces de ver nuestra delicada existencia y llevarnos de nuevo hacia esa fortaleza que nunca debimos perder.
 
También puede ser que nuestra fragilidad se encuentre escondida, dentro de nosotros como aquella caja marcada que lleva en su interior una de las mejores y más importantes vajillas del país. Se encuentra a salvo de todo, dando una sensación de dureza, de resistencia hacia cualquier golpe que se le puede dar, pero puede picarse si se da justo en el momento y situación adecuada.
 
Por último están los que vienen con etiqueta, los que por una situación concreta cuelgan de su talón la marca de su destino, pero que en realidad, si se les conoce en su profundidad, pueden ser más fuerte que cualquiera, conjugando su realidad con la nuestra. ¿Por qué etiquetar? ¿Por qué clavar a aguja el sello de nuestra presentación? Desconocimiento quizás, o ser diferente a lo que se considera normalidad.
 
 
Estoy seguro de que a medida que íbamos leyendo -o escribiendo- nos han venido personas a las que relacionar, o momentos de nuestra propia existencia que encajarían como piezas de puzzle -de peces-. Todas ellas te las puedes encontrar en la consulta, en planta o en urgencias en cualquier momento. Ante la enfermedad, somos frágiles, somos el primer grupo, aunque nuestra mentalidad juegue a introducirnos en el segundo, buscando desesperadamente un consuelo que nos entienda. Acabaremos asumiéndolo, dándonos fortaleza propia, o por los demás, y al final lograremos que nuestra piel y nuestros ojos se quiten de su memoria toda la sensación de fragilidad que habían adoptado sin permiso. Hay que asumir, ser fuerte, constante y dirigirnos sin cesar hacia la meta, hacia nuestro más preciado objetivo. Porque nunca hay que dejar de caminar, y si uno se cae, siempre hay que levantarse, aunque nuestros brazos hagan un esfuerzo sobrehumano para conseguirlo. Porque el valor, nuestra mentalidad, nuestra propia existencia y personalidad, son las bazas más grandes de nuestra carrera de obstáculos de la vida, y hay que saber utilizarlas para saltar los relevos, quizás rozando, pero sin que rompan lo que es probablemente lo más frágil de nosotros, nuestro alma.
 
Frágiles, a parte de ser una película -buena, parece ser- de Jaume Balagueró, es la nueva serie de los jueves de TeleCinco. O más bien, era, porque este jueves acabó a la espera de una confirmada segunda temporada. A pesar de que no la pude ver en televisión desde el primer día, estoy siguiéndola a internet, poco a poco, saboreando cada capítulo, todavía sin acabar.
 
 
La serie no sólo nos cuenta la historia de Pablo, un fisioterapeuta que pasa consulta a sus pacientes con aires de tinte dramático y ateniéndose a las formas y el humor -a veces algo negro-. Sino que es algo más. La serie nos presenta la situación de Pablo, dos historias paralelas de continuación y una historia cambiante en cada capítulo. Conjuga el arte de la fisioterapia con la psicología, la intuición y el positivismo. Nos captura esas enfermedades raras, poco comunes, desconocidas, esos miedos, culpas, complejos -como se presenta en su cabecera- con una brillantez absoluta. Etiqueta a las personas especiales, pero especiales de excelentes, a la integración y el todo es posible. Da una visión positivista ante esa enfermedad que nos derrumbaría. Juega con las emociones, con el monólogo final. Hace lo que muchos médicos consideran-amos- algo magnífico en su paciente, sacarle una sonrisa a pesar del todo.
 
No he acabado de verla, y eso que la primera temporada sólo cuenta con ocho capítulos. No me ha defraudado, sino que me ha sorprendido. Es la misma productora de la especial "La pecera de Eva", que juega con un rodaje muy peculiar: no utilizan guiones en los diálogos, sino pautas de qué deben hablar y qué objetivo conseguir. No saben exactamente qué les va a decir el otro, y ellos deben responder con lo primero que les venga a la cabeza. Sorpresas mucho más naturales, dramas y gestos que a lo mejor no saldrían de esa forma si hubiese que seguir un guión al pie de la letra. Todo eso con unos actores y actrices que lo bordan, cada uno en su papel perfecto. Lo único que no se deja al libre albedrío son los monólogos, y la historia. Una historia que espero que no me defraude. Como dice mi madre "hace mucho que no veíamos algo así en la televisión, parece raro" - viniéndole a la cabeza las tórridas -en todos los sentidos- imágenes de la extinta Física o Química. Si podéis, dadle una oportunidad. Y me contáis.
 
Abrazos
 

miércoles, 4 de julio de 2012

¡Y resistí!

Después de tantos días, noches y madrugadas, de un examen tras otro, de las columnas enormes de folios. Después de todo, por fin, ha llegado el día. Y es que todavía me cuesta creer que ya estoy de vacaciones, que puedo hacer lo que me dé la gana sin sentir algún remordimiento. Y además, si hemos llegado bien. Así que toca celebrarlo a lo grande ¡¡y disfrutarlo!!. Eso sí, mucho ánimo a los poquitos que todavía estáis al pie del cañón.


Por otro lado, ya tenemos fecha y hora para mi gran PULSERAS ROJAS. Si queréis volver a pisar este blog...¡¡tenéis que verla!! (vaaale, seré bueno y os querré igualmente ^^, pero debéis VERLA!).

LUNES 9 a las 22.30 en ANTENA 3.
De verdad, la tenéis que ver.



Del creador ALBERT ESPINOSA, donde podéis verle en una gran entrevista. Grandísima persona.




P.D. En Hoy suena a I won't give up de Jason Mraz

lunes, 11 de junio de 2012

La epidemia química

¿Qué comemos? ¿Qué bebemos? ¿Qué respiramos?
¿Qué vivimos?...


No será la primera vez ni última vez que oigo aquella afirmación de que antes se comía mucho mejor, que los alimentos eran más sanos y naturales. Tampoco olvido ese tal "Tratado de Kioto" en el que, según nos hicieron llegar, se había acordado reducir las emisiones de CO2 a límites menos..., más...bueno, no encuentro la palabra. Podemos constatar que la salud de nuestros mayores es envidiable, y que cada vez se están dando casos de patologías en edades en que antes eran muchísimo menos frecuentes. Y es que si hace unos años a partir de los setenta te invitaban a aparecer en las listas de la Seguridad Social, ahora parece que los cincuenta va a ser una edad clave.

¿Acaso alguien se pregunta por los refrigerados, la comida basura, los aditivos, las ondas electromagnéticas? Y es que aunque mucho se habla de recortar, no se piensa en lo correcto. ¿Por qué no actuar en prevención para recortar en sanidad? Debe ser que no interesa que nadie piense en lo que hay a nuestro alrededor, en eso que nos contamina, en eso que nos controla cada día.

Sí, estamos de acuerdo que se hacen campañas de prevención: mmm...melanoma...mmm...gripe...mmm...de vez en cuando del VIH...mmm...¿pezqueñines no gracias?



¿Por qué no dedicar parte del presupuesto a enseñar y concienciar a la población? Peeeeeeeeeeeeeero, lo que es más importante, ¿por qué no AHORRAR parte del presupuesto en tener unos Gobiernos concienciados y unas políticas medio ambientales y de salud adecuadas a los tiempos de hoy en día?

Porque es muy bonito comer, beber, respirar, conectarse a internet en cualquier punto del mundo, pero ¿a costa de qué? ¿Acaso no puede haber progreso sin envenar a la persona, sin acelerar la producción de asmas y alergias, sin aumentar la infertilidad o algunos tipos de cánceres? Porque los plaguicidas e insecticidas utilizados en el campo "artificial" que se evitan en la huerta de toda la vida, intoxican. Porque también junto a los estrógenos sintéticos utilizados en los plásticos de objetos utilizados diariamente como son los CDs, de conservas, bebidas, producen subfertilidad. Porque las redes de telefonía móvil, así como las de alta tensión, las ondas de tu inofensivo router o el microondas, producen cánceres. Porque el tabaco, activo o pasivo, produce el 90 % de los cánceres de pulmón y el 30 % de los accidentes cardiovasculares. Porque la obesidad entre los tres y quince años es un factor de riesgo para la obesidad adulta, con sus riesgos concomitantes. Porque el volumen te deja sordo, las ondas de tus auriculares o el altavoz de tu móvil, con cáncer, y la velocidad tetrapléjico. Y es que hasta la televisión, trastornos psiquiátricos y pubertad precoz por el estímulo de melatonina en sesiones continuadas.


¿Dónde están los estudios? ¿No hay? Sí, pero se esconden. Está claro que sacar a la luz cierta información sería perjudicial para las grandes empresas. ¿Modificar la longitud de onda que utiliza la red wifi? Ya tuvieron su momento ¿Colocar antenas lejos de la población? Demasiado caro a corto plazo. ¿Crear una división Ministerial de control de aditivos cancerígenos y uso de productos químicos en la alimentación? Uff...qué pereza. ¿Fabricar bien un microondas? No, eso que me ahorro ¿Obligar a una fast food de calidad? Se me comerían los restaurantes ¿Por qué no crear un plan contra la obesidad (infantil y adulta) con normas lógicas para los comedores? Rieeeen ¿Aumentar el control de las drogas, y yendo más allá, ilegalizando el tabaco y el alcohol? Directamente, no interesa, ¡qué salvajada acabo de decir! ¿Fijar un límite de velocidad en los automóviles adecuado? No tengo respuesta porque sigo sin saber por qué tienen como límite de velocidad 300 km/h. ¿Realizar un buen planning de transporte público tanto para particulares como para empresas privadas? Y que no gasten en gasolina récord.

Y es que ya no sólo hablamos de incluir en el colegio e instituto la asignatura de "Primeros Auxilios Básicos" que tanto beneficio haría a la sociedad, o de intentar concienciar al futuro paciente de cuándo ir a urgencias del centro de salud, del hospital o a tu médico de cabecera. De esas prácticas de riesgo que no se deben realizar, de la importancia de la vacunación, de que la donación de órganos salva vidas, que una dieta más ejercicio ahorra más que un disgusto y que eliminar el tabaco y el alcohol de tu vida aumenta la supervivencia.

No, no sólo hablamos de eso. Hablamos de crear salud, de fomentar buenos hábitos y fundamentalmente de eliminar los contaminantes sobre los que no tenemos, como personitas que somos, ninguna posibilidad de actuación. ¿Por qué no preocuparse de ello? Ahí está la fe de cada uno, y el desinterés de todos nuestros Gobiernos. Mucha OMS, mucha ONU, y alguna cosa que interesa, en el tintero.



Todo esto viene a que, aparte de desahogarme en estos tiempos de crisis existencial periexamenística, por una entrevista a Carlos de Prada por su libro La Epidemia Química. La crisis de salud producida por la contaminación química cotidiana. Un llamamiento a una acción urgente, de Ediciones I, en el programa "Luces en la oscuridad" de Pedro Riba en ABC Punto Radio. Aprendí, me indigné y me calmé para dormir en tranquilidad. Prometo leermelo este verano, porque no dudo que será de mi agrado. Os dejo la entrevista para que la escuchéis. Altamente recomendada.




domingo, 12 de febrero de 2012

Historias con S

El sábado día 4 de Febrero fue el Día Mundial contra el Cáncer. Podría decirse que llego tarde a la cita, aunque desde mi punto de vista nunca es tarde para tomar conciencia de la enfermedad. Debería estar presente dentro de nosotros cada día y que no existiera una fecha que nos hiciera caer en su cuenta. Sin embargo, gracias a ella, son millones de personas las que, al menos durante 24 horas, son un poco más conscientes de lo que hay a nuestro alrededor, y seguro que en más de uno, en un círculo mucho más cercano del que nos gustaría. Desde el punto de vista médico puede desglosarse en multitud de clasificaciones, desde su tipo anatómico, histológico, su mejor o peor pronóstico o la posibilidad de un buen tratamiento. Pero esta entrada, y sobre todo, este día, no es para ponerse tecnicista, sino para mirar más allá, a las personas afectadas, a los familiares, a los amigos... Una dedicación de asombro, de admiración a esas personas que son luchadoras frente a la adversidad, que creen en el poder de la esperanza y que nunca se riden. No es una cuestión de clasificaciones sino de un conjunto de personas afectadas por una enfermedad que cambia lo escrito en las cartas del destino de cada una de ellas.

Tuve el privilegio de rotar por el Servicio de Oncología durante un periodo de prácticas de Patología General el año pasado. Pero no fue un periodo cualquiera, sino que fue la primera vez que pisé un hospital y sobre donde voy construyendo lo que me voy convirtiendo cada día. Caí en las manos de uno de los mejores médicos que he conocido hasta ahora. Fue él quién me inició en esta aventura diaria en la que nos encontramos. Me enseñó las bases de una buena historia clínica, una exploración completa y dedicaba un montón de tiempo a hacerme comprender cada una de las estructuras que podemos ver en un TAC con el fin de que no se me pasara ni un solo detalle. Con él pisé mi primera consulta, pasé por primera vez planta y hablé, incluso a solas, con algún paciente. Pero no se quedó ahí. Me enseñó que el nombre del paciente va siempre por delante, que no son simples números en serie, y que siempre hay que tratar desde el respeto y la comprensión. Me enseñó que las pruebas médicas son importantes, pero no más que el enfermo ni sus propios familiares. Que los silencios, a veces, dicen más que las palabras, y que otras de las veces, la relación médico-paciente debía quedarse entre ellos, sin nadie más a su alrededor.

Siempre recordaré mi primer paciente, mi primera Hª y por supuesto, mi primera HISTORIA. La historia de una hija que se desahoga en nuestra compañía llorando por su madre ingresada  "por una gripe", donde una metástasis en el cerebelo de un cáncer de pulmón no para de crecer. O el momento en el que un instestino deja de luchar en una recidiva de cáncer de colon en una paciente de 40 años y 3 hijos. Los "tú vas a ser un gran médico, estudia, pero sobre todo, pórtate bien con nosotros, los pacientes" se me clavaron bien en el fondo y no están dispuestos a salir, al igual que mis recuerdos de la mano de mi médico rellenando los infinitos papeles de la quimioterapia. Pero no todo es negro, y en ese servicio me he emocionado, y también me he reído. Y es que hay pacientes en los que su pronóstico ha aguantado cinco veces más lo previsto, conservándoles en el estado de unos chavales jóvenes o aquellos a los que tienes el placer de darles el alta tras unas cuantas sesiones de radioterapia. Sin embargo, todos tienen algo en común: puedes ver el miedo en sus ojos. El terror, el pánico, la incertidumbre, el qué me pasará.  Miedo no a peder el pelo, a que se le arrugue al piel o a lo incómodo que uno puede estar en el hospital. Sino miedo porque quizás no pueda ver a sus hijos crecer, no pueda seguir disfrutando de un nuevo amanecer o el final llegue antes de lo esperado. Y es por eso que siempre debe haber allí, delante o a su lado, sentado o de pie, agarrándole la mano o tocando un hombro, alguien que les transmita la confianza que necesitan, que les de una palabra de aliento, un ánimo para afrontar lo que ha caído encima inesperadamente para que cambie el brillo de sus ojos hacia un nuevo destino, la esperanza. Sólo hay algo de lo que me apeno cada uno de los días que pasan. Primeras prácticas de mi vida, primeras historias, primeros pacientes, nervios de hacerlo bien, que probablemente me hicieran estar muchas veces más pendiente de la técnica que de saber a lo que me estaba enfrentando. Sólo dar gracias a aquél médico, doctor, a esa gran persona que me supo guiar por el camino de mi primera vez en ese pasillo tan especial.

Hoy en día, gracias a Dios, el cáncer no es una enfermedad avergonzante, que deba recluírse por miedo al qué dirán, sino que corre a viva voz por la sociedad, las redes sociales, la televisión o el cine. Y precisamente éstas últimas puedne hacer un gran valor social si nos cuentan la realidad. Son muchas las series de televisión y películas que han tratado de una u otra forma el cáncer. Actualmente tenemos entre ellas Maktub o toda la temporada recién emitida de Cuéntame cómo pasó, donde podemos ver cómo ha ido evolucionando el tema hasta la actualidad. Ayer me quedé en el capítulo cinco de Pulseras Rojas (Polseres Vermelles), serie que os recomiendo infinitamente a todos. Una serie que cuenta la historia de unos niños que conviven en el hospital por diversas causas, dos de ellos por cáncer guiándonos en su día a día apoyados de la amistad, el amor, la necesidad de la risa y de creer que todo puede ir bien. Una serie donde los médicos ceden a los pacientes todo el protagonismo y que hace emocionarnos en cada uno de los capítulos.


Cuando el diagnóstico de cáncer cae sobre la cabeza, muchos se agarran a la fe, la medicina e incluso a Campanilla. Pero te agarres a lo que te agarres nunca debes olvidar que debes aferrarte a la vida. Luchar con ambas manos, con corazón y cabeza. No decaer, no rendirse a manos de una célula considerada inmortal, porque al final de la lucha podría encontrar su punto débil.

Porque en todo este tiempo la medicina ha evolucionado muchísimo, y ojalá pueda seguir haciéndolo de una manera vertiginosa para que nadie se quede con el calificativo de tarde. Prevención precoz, donaciones, lucha.

Pero sobre todo, y muy importante, hay que luchar para que cada vez sean más las Historias con S, con S de SUPERACIÓN.


(El video original mucho más emotivo por Stacey Kramer,
Que toda tu risa le gane
ese pulso al dolor[...]

jueves, 15 de diciembre de 2011

El "pequeño" milagro


Cada día en los quirófanos de nuestros hospitales se realizan impresionantes maravillas gracias a un excelente equipo de sanitarios, y en especial de cirujanos. Pueden ser cirugías de pequeñas tonterías o ser un problema muy serio, pero es algo tan frecuente que un alto porcentaje de la población es probable que haya pasado por la experiencia, por gracia o por desgracia.

Podemos hablar de cirugías curativas o de cirugías de salvación (intentamos mejorar la calidad de vida de un paciente con malísimo pronóstico). Si queréis, hasta de cirugía reparadora. Todo ello lleva un complejo y laborioso camino que intenta saltear cualquier obstáculo. Estoy seguro que habéis vivido grandes temores mientras operaban a un amigo, un familiar, y os habéis alegrado o derrumbado ante la llamada del médico. Esto mismo se palpa en el ambiente de esas frías (sólo en temperatura, os lo puedo asegurar) y estériles habitaciones cuadradas. Cada operación puede ser un milagro; pero hoy os voy a hablar de un milagro bastante especial.

Actualmente estoy rotando por las prácticas de ORL y aunque podría añadirlo en los próximos resúmenes que haré de los rotatorios, me gustaría dedicarle una entrada.

Una de las situaciones que se trata en este campo es la hipoacusia (o sordera). En este caso concreto hablaré de la hipoacusia neurosensorial bilateral (o sordera profunda de origen neurológico) y para más inri, infantil. Pero no quiero meterme con las clasificaciones, sino con el hecho.

Los factores de riesgo de la hipoacusia son muchos (antecedentes familiares, infecciones gestacioinales, prematuridad, drogas ototóxicas, necesidad de UCI neonatal y un largo etcétera), pero sin embargo entre un 60-80% son de causa idiopática, es decir, desconocida.

Como todo el mundo sabe, cuanto más precoz sea el diagnóstico de una enfermedad, mejor va a ser el pronóstico porque vas a tratarlo mucho antes. Sobre todo si hablamos de una enfermedad como esta. Un bebé que nace sordo no solo nunca oirá, sino que nunca desarrollará un lenguaje con el que expresarse porque nunca ha oído cómo es; será sordomudo. Sin embargo, y a modo de curiosidad (el final me ha quedado bonito y quería meterlo por algún lado), desarrollará intensamente los demás sentidos. Un sentido se desarrolla con el uso (de ahi que un niño tratado tardíamente quizás nunca aprendiense a hablar). Las neuronas necesitan actividad. Si no tienen, se atrofian. O eso se pensaba, aunque según investigaciones recientes las neuronas cambian su función hacia otro sentido más usado, preferentemente la vista. De ahí que personas con carencia de un sentido tengan mayor desarrollo del resto.

Gracias a las últimas tecnologías y la implantación de proyectos de Prevención y Atención Temprana, al menos en nuestra Comunidad, se cuenta con un plan de actuación de screening de esta enfermedad que comenzará antes de que el bebé se de de alta del Servicio de Neonatología o Maternidad. El pediatra aparte de realizar las exploraciones sitemáticas abrirá una ficha con un Conjunto Mínimo de Datos donde se consignarán los factores de riesgo y se realizará una exploración específica, denominada OEA (otoemisiones acústicas evocadas). A partir de ahi y en el caso de que haya ausencia de OEA se desarrollará un protocolo que no voy a citar aquí con el fin de que en CCAA con un plan de actuación se diagnostiquen casos de hipoacusia a los dos meses y medio de media mientras que en las demás el diagnóstico se realice a los 3-6 meses como pronto. Esta prontitud permite que el bebé pueda ser tratado precozmente (estimulación temprana, adaptación protésica e implantación coclear), evitando las secuelas del desarrollo del niño sin estímulo auditivo


Una vez introducidos en materia, os contaré la historia de un rubito de un añito que se encontraba echado en la camilla de quirófano, ocupando menos de la mitad. Calentito sobre su manta especial, con un minipulsi en el dedito y colocándole las enfermeras el manguito de la tensión arterial. Esa fue la imagen que nos encontramos al entrar por las puertas de quirófano. Sabíamos a lo que veníamos y no dudamos un segundo en querer hacerlo. Él, esa cosita que nos miraba con cariño, con una tranquilidad increíble mientras se dejaba hacer de todo, era sordo. No nos oía, sólo aprendía mirando.


Se le realizó un implante coclear. Ahora, los sonidos captados por un microfonito en la oreja tendrían un modo y luegar donde codificarse. Esta cirugía se realiza a través de la mastoides, hueso cubierto por dentro de epitelio respiratorio que permite por ejemplo dar resonancia a tu voz. Le cambiará el llanto, seguro. Pero creo que los padres ni lo notarán cuando se den cuenta de que puede oir su canto e incluso algún día, decir papá y mamá. Y aunque oiga sólo por un oído, sabrá decir cuál es su nombre.

Cuando nos explicaron este tema en clase, nuestro profesor dijo:

"Llevamos 400 implantes cocleares realizados.
Pero no son 400 cirugías sino 400 milagros"

Y el pequeño Ignacio ha sido el protagonista de uno de ellos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

TVE se volcará con el Día Mundial del Alzheimer

Con programas dedicados a esta enfermedad, su investigación y los avances médicos encaminados a encontrar una cura.

El 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer, una enfermedad a la que RTVE prestará especial atención durante los próximos días como ya hizo el año pasado y por lo que ha sido galardonada con el premio CEAFA 2011, en la modalidad de información, por la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias. Del 17 al 25 de septiembre todos los canales de la Corporación ofrecerán contenidos sobre esta devastadora enfermedad neurodegenerativa.

Numerosos programas de La 2 ('La noche temática, 'Para todos La 2', 'La 2 Noticias', 'Redes', 'Documentos TV'), de La 1 ('Telediarios', 'Informe semanal', 'La mañana de La 1', '+Gente') y el canal 24 Horas abordarán el tema, con la ayuda de enfermos, familiares y médicos.

El 21 de septiembre, el Día Mundial del Alzheimer, La 2 estrenará "Bicicleta, cuchara, manzana", participada por TVE y ganadora del Goya al Mejor Documental en la última edición de estos premios. Carles Bosch dirige esta obra basada en la experiencia de Pasqual Maragall, a quien se le diagnosticó Alzheimer en 2007. El documental es un testimonio de lujo de la cruzada contra la enfermedad emprendida por el expresidente catalán, su familia y los médicos, y un retrato íntimo y cercano de un paciente excepcional dispuesto a que los científicos encuentren una cura cuanto antes.

Además, este mismo día, el programa 'Para Todos La 2' (13.00 horas), tratará esta enfermedad con la ayuda de un médico especialista del Hospital Clínico de Barcelona.También habrá un tratamiento destacado en 'La 2 Noticias', con Mara Torres (23.45 horas). A continuación, 'Redes' recuperará un programa especial titulado 'El azote del Alzheimer' (00.15 horas), en el que Eduard Punset entrevista a José Luis Molinonuevo, neurólogo del Hospital Clínic de Barcelona. El doctor hablará de cómo las avanzadas técnicas modernas permiten detectar el Alzheimer antes de que el paciente entre en la fase de demencia.

2011 es el Año Internacional de la Investigación en Alzheimer, una iniciativa promovida por la Fundación Reina Sofía y la Fundación Pasqual Maragall. El proyecto pretende fomentar la investigación sobre ésta y otras enfermedades neurodegenerativas y avanzar en diagnóstico y tratamientos. Los próximos 22 y 23 de septiembre, Madrid acoge el Congreso Internacional sobre la Investigación en Alzheimer, que convertirá a la capital en punto de encuentro de científicos y expertos de todo el mundo. RTVE ofrecerá toda la información y las conclusiones del evento.
'Bicicleta, cuchara, manzana'

"La mecánica del cerebro" en 'La noche temática'
Bajo el título "La mecánica del cerebro" el programa emitirá tres documentales dedicados a este órgano extraordinariamente delicado y complejo, capaz de desarrollar habilidades y de esconder respuestas a enfermedades incurables hoy en día, como el Alzheimer. El sábado, 17 de septiembre, a las 23:15 horas, en La 2.

En "La plasticidad del cerebro", el doctor Norman Doidge viaja a través de América del Norte para entrevistarse con algunos de los investigadores que hicieron descubrimientos revolucionarios y con personas cuyas vidas han cambiado para siempre gracias a los avances científicos. El siguiente documental, 'Arréglame el cerebro', ofrece algunas respuestas a la pregunta de si es posible que este órgano se cure a sí mismo. Por último, 'El misterio del Alzheimer' se introduce en el día a día de esta enfermedad y presenta a personas que están ayudando a resolver el misterio con métodos inusuales.

La música como terapia en 'Documentos TV'
'Documentos TV' arranca nueva temporada con el documental "Las voces de la memoria", que muestra la lucha de un grupo de enfermos de Alzheimer a través de la música. La creación del coro La veu de la memòria es el punto de partida de esta historia sobre la evolución de los enfermos, sus familias, los cuidadores y los voluntarios del Día de la Asociación de Familiares de Alzheimer de Valencia. La musicoterapia y un enorme esfuerzo logran que personas aquejadas de una demencia que destruye su memoria, sus habilidades cognitivas y sociales, incluso la capacidad de leer y hablar, logren realizar armoniosamente un concierto ante cientos de personas. El domingo 25 de septiembre, a las 22.00 horas, en La 2.

Conciencia también en La 1 y en el canal 24 Horas
La concienciación sobre el Alzheimer también impregna la programación de La 1, que el sábado 24 emitirá un reportaje especial en 'Informe semanal'. El equipo del programa visitará en Madrid el Centro Reina Sofía, el único del mundo dedicado a las dos vertientes del Alzheimer (investigación clínica y atención sociosanitaria). También estará en el Congreso Internacional que se celebra en Madrid. Asimismo, el reportaje ahondará en el "Banco de recuerdos", otra iniciativa de la Fundación Reina Sofía que quiere luchar contra amenazas, como la que asegura que más de 100 millones de personas podrían perder sus recuerdos en 2050 si no se avanza en la investigación. A través de internet los usuarios pueden donar algún recuerdo propio, o apadrinar los que han aportado otras personas.

Los magacines de TVE también dedicarán espacios a la celebración del Día Mundial del Alzheimer. 'La mañana de La 1' lo abordará a través de la sección 'Saber vivir', desde un punto de vista médico. Por su parte, '+Gente' buscará el enfoque más social y pegado a la realidad cotidiana de los enfermos y sus familiares.

Los Servicios Informativos de TVE ofrecerán información puntual en los 'Telediarios' del Congreso Internacional sobre la Investigación en Alzheimer. El canal 24 Horas también estará muy pendiente de este congreso e invitará al plató a expertos en esta enfermedad y familiares de afectados que contarán cómo afrontan este mal.

Fuente: FormulaTV (16/09/2011)

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